A juicio acusado de asesinar a enfermero de Isabela

A juicio acusado de asesinar a enfermero de Isabela

 Dos testigos que narraron la escena del crimen y la presunta confesión de los hechos, dieron paso a que la jueza encontrara causa en todos los cargos.

Por Víctor Manuel Vázquez Domenech

Aguadilla. La defensa de Gabriel Ruiz González, acusado de asesinar al enfermero isabelino José Luis Alers Rodríguez, no pudo lograr un acuerdo con el ministerio público, luego de solicitar al Tribunal tiempo para hablar con los fiscales durante la pasada vista preliminar celebrada el 14 de marzo.

De manera que, el abogado de defensa Ángel Navedo Velázquez y las fiscales Diana Méndez Mercado y Belinda Brignoni Hernández, continuaron los trabajos ayer en la sala 402 de la jueza Aixa Rosado Pietri en el Tribunal de Aguadilla.

Desde que llegó a la sala custodiado por alguaciles, Gabriel buscaba con la mirada a sus familiares. Lo logró e intercambió palabras mediante señas.  Cuando la juez pidió a los abogados acercarse al estrado, Gabriel continuó en la difícil tarea de tratar de comunicarse con sus familiares quienes le brindaron muestras de afecto. Sin embargo, la juez Rosado Pietri llamó la atención para destacar que en Tribunal no se viene a comunicarse entre sumariados y familiares como si estuvieran en una plaza pública.

Unas nueve personas serían testigos en este caso a quienes se les tomó el debido juramento.

“Yo lo maté”

La primera testigo en ser llamada fue Grace Marie Camacho, amiga de Gabriel desde pequeña, quien explicó que el pasado 13 de febrero, Gabriel llegó a su casa en Aguadilla y lo notó algo extraño. Grace narró que ese día Gabriel le dijo que su papá lo quería meter preso porque encontró sangre en su cuarto. Gabriel le preguntó si se acordaba del muchacho de pelo largo que vendía pudines.

“Yo lo maté” – le dijo Gabriel. Grace buscó por Facebook en su teléfono celular una foto de José Luis Alers y se la mostró a Gabriel para preguntarle si a ese fue el que había matado. Este contestó en la afirmativa.

Ella le cuestionó qué había pasado, pero Gabriel nunca le respondió. Momentos luego, Gabriel le comentó que él se veía con José Luis Alers desde los 16 años de edad. Que este lo buscaba a su casa para llevarlo a su residencia en Arenales. Que ellos tenían una amistad y que salían juntos a beber por ahí.

Según la testigo, Gabriel le dijo que José Luis lo había recogido ese día, pero que esta vez no lo llevó a su residencia, sino a otra casa en Isabela.  Gabriel le indicó que luego que lo mató, limpió el lugar, tomó unas prendas y una guagua y salió de la casa.  Ella le cuestionó dónde estaba la guagua y él le dijo que la tenía escondida pues al otro día la iba a quemar.

En el contrainterrogatorio dirigido por la Defensa, Grace declaró que Gabriel le dijo que José Luis lo violaba desde los 16 años y que este lo había grabado teniendo sexo oral. Explicó que mientras hablaba con Gabriel, llegaron dos conocidos de este, apodados Goldo y Negro, y que le dijeron: “Cabrón guárdate esas prendas adentro del bulto”.

Finalmente, Grace, junto a su esposo y junto a Danny, amigo en común de ambos y con algún parentesco con José Luis, llegan a casa de Gabriel para solicitarle las prendas. Este le hace entrega de las prendas a Danny.

No es hasta el otro día, 14 de febrero, que Grace llama a un agente de la policía para contarle lo sucedido y de ahí, esta fue interrogada por los agentes del CIC de Aguadilla.

La escena del crimen

El agente Juan Acevedo Rosado, fue el segundo testigo. Acevedo relató cómo se enteró y se personó al lugar del asesinato de José Luis. Este pudo observar que dentro de la residencia donde se suscitaron los hechos, salía sangre por debajo de una puerta y que la misma llegaba hasta el pasillo. Explicó que al entrar al cuarto estaba el cuerpo desnudo de José Luis con una herida en la parte frontal del cuello.

Acevedo como parte de su investigación, entrevistó al Johnny Pellot, dueño de la residencia de los hechos, quien le indicó que contrataba los servicios de enfermería de José Luis porque este tenía varias limitaciones físicas. Pellot le indicó que se levantó a eso de las 5:00 de la mañana del 7 de febrero a buscar a José Luis en su cuarto para que le diera sus medicamentos y ahí fue cuando se topó con sangre que salía del cuarto.

Según Acevedo, el 11 de febrero recibieron una confidencia de que la guagua robaba estaba en la Base Ramey de Aguadilla. Lo que resultó ser cierto.

El 14 de febrero, Acevedo se comunicó con Grace Marie Camacho quien le relató que Gabriel le confesó que había asesinado a José Luis Alers.

El agente señaló que el 14 de febrero fue a casa de Gabriel y que le pidió que lo acompañara al cuartel de Aguadilla. Le explicó al joven que estaba investigando el asesinato de José Luis Alers.

Según Acevedo, Gabriel le indicó que conocía a José Luis Alers y que el 6 de febrero este fue a buscarlo en su residencia entre las once y doce de la noche para invitarlo a comer. El joven se cambió y se montó en la guagua. Explicó que llegaron a una residencia en Galateo por la carretera PR-475. Allí entraron a la residencia, José Luis se va al cuarto y lo invitó a pasar. Allí, según le dijo el joven, cerró la puerta y se desnudó por lo que le reclamó: ¿qué carajo estás haciendo? Y entonces lo empujó y le apuñaló con un cuchillo que había en el cuarto. Se asustó y trata de quitarse toda la sangre que tenía su cuerpo. Una vez salió del baño, tomó un bulto, las prendas y las llaves de la guagua que estaba en la mesa.  Se va de la residencia en la guagua que utilizaba José Luis.

Según el agente, Gabriel le indicó que en el pasado ya José Luis le había dado $200 y unos tenis.

El agente le indica a Gabriel que tiene que decir toda la verdad. Ahí es que el acusado le indica al agente que sí tuvo relaciones sexuales con José Luis pero que una vez terminó, José Luis insiste en tener sexo oral lo cual lo disgusta y le provoca asco por lo que entonces lo apuñala con un cuchillo que había en el cuarto.

Se asustó, se fue al baño, se quitó la ropa y trató de sacarse toda la sangre de su cuerpo. Se puso ropa de la víctima y se fue en la guagua.

Acevedo explicó que Gabriel declaró los hechos muy tranquillo aunque lo notaba triste. Luego, de la confesión, Gabriel lloró, fumó y comió.

Según la investigación del agente, Gabriel y otro individuo se personaron a la Casa de Empeño La Familia en Aguadilla para empeñar varias prendas. Una sola de la prendas se podría valorar en unos $1,200.

El joven Ruiz González, de 18 años, es imputado de asesinato en primer grado bajo el artículo 93 del Código Penal;  artículo 505 de la Ley de Armas, por utilizar un arma blanca para causar la muerte; artículo 18 de la Ley 8, por apropiarse de un vehículo de motor; y por el artículo 182 por apropiación ilegal agravada de una prendas, relojes y un bulto.

La juez determinó causa en todos los cargos según fueron radicados. La lectura de acusaciones fue señalada para el 17 de abril y el comienzo del juicio en su fondo para el 25 de mayo.

Top Radio 98.1

http://topradiopr.com/

You May Also Like