Un hombre nuevo en Isabela

ISABELA. Ted Bernhardt puede izar las velas nuevamente de su vida personal, gracias a Isabela.

Tras cuatro años ininterrumpidos de residencia en estas costas paradisiacas, el exárbitro de la NBA –que pasó una tormenta personal por el impacto que tuvieron sobre su vida dos divorcios- se declara feliz otra vez.

“Cuando uno pasa por problemas, requiere de tiempo (para sanar). A mí me tomó más tiempo de lo que creía. Estar aquí, en Isabela, es como la etapa final que le dice a uno: ‘OK. Puedes ser feliz nuevamente”, dijo Bernhardt al compartir con Primera Hora en la Plaza Pública de este municipio.

Enhorabuena.

El también exoficial del BSN, natural de Indiana, se pasea ahora por Isabela en un carro rojo descapotado. Viste con gafas, ropa liviana para combatir el calor y zapatillas con los gabetes sueltos, como quien anda sin prisa.

Así se pasea bien ‘relax’, manejando por las playas o por el casco del pueblo, como debió haber hecho hace 30 años otro ‘gringo’ que pasó por aquí, el legendario mentor Phil Jackson, cuando este estuvo en Isabela dirigiendo a los Gallitos del BSN y se dejaba ver vistiendo un sombrero tipo ‘danielboom’ años antes de hacerse leyenda al mando de los Bulls de Chicago de Michael Jordan en la NBA.

El exárbitro de la NBA y el BSN ha rehecho su vida en este pueblo, alejado de la fama y los gritos

Bernhardt se levanta en las mañanas y visita la cafetería de su amigo, al que llama ‘el Alcalde’. La cafetería está localizada en unas de las esquinas de la plaza de recreo, decorada en su exterior por un mural de flores. Bernhardt lo mostró y dijo que puso su ‘pincelazo de arena’ para completarlo.

Bajando de las alturas de la plaza hacia la costa, el estadounidense se ‘estaciona’ en la playa. Aprovecha la zambullida para ‘joggear’ en el mar porque las rodillas –que por años le llevaron de un lado a otro de la cancha–  ya no le permiten el impacto de una superficie dura.

Ama las cosas simples

“Esa es mi rutina. Me gusta mantener las cosas simples”, cuenta Bernhardt con 17 temporadas de experiencia en la NBA, incluyendo una Serie Final.

Cuando se mudó a Isabela hace cuatro años, Bernhardt no era tan visible y accesible como ahora. Le gustaba mantenerse al margen, aunque era una cara fácil de reconocer por la exposición que recibió del BSN y de la NBA, especialmente por aquel encontronazo que tuvo con el polémico

Denis Rodman, hace 21 años, quien le dio un cabezaso tras haber sido expulsado de un partido.

Bernhardt dijo que necesitaba cuidarse a sí mismo antes de ayudar a otros. Dos divorcios le quitaron el aire. Perdió su familia y el control sobre otras situaciones que empeoraron su ya delicada salud física y emocional. No supo manejar la situación. No estaba para atender a nadie. Hasta un médico en Indiana le sugirió amputarle una pierna porque tenía problemas de circulación.

“Vine aquí para ser feliz”

“No vine aquí para pitar. Vine aquí para ser feliz”, dijo.

Con la ayuda y seguimiento de amigos, como su colega Carlos Tarrats, Bernhardt comenzó poco a poco a ‘descapotar su carro convertible’ para hacerse accesible a los isabelinos, quienes miraban al “gringo new edition” caminar por esos lares.

Hoy día, Bernhardt  saluda a medio mundo en su marcha por el pueblo. También llega hasta Aguadilla, en donde está su “piscina” llamada playa Crash Boat, la que sustituye la playa Montones de Isabela para esta época del año porque las aguas allá están más tranquilas.

jugador

Luce no solamente como quien convive con los isabelinos, sino que también se ha ganado su cariño.

“Tengo amor. Amo la gente. No soy mejor que nadie. Soy igual que la persona que me pasa por el lado. Si alguien hubiese crecido en mis zapatos, hubiese llegado hasta donde yo llegué. Fui afortunado. Pero no soy mejor que nadie. Así es que veo las cosas”, dijo.

Bernhardt laboró por última vez en la NBA en la temporada de 2005-06.

Dedicado a ayudar a la niñez

Aquí ahora trabaja en las tardes y en las noches en lo que le apasiona: el baloncesto. Continúa pitando, aunque no lo está haciendo bajo la presión del BSN por problemas con los pies. Pero labora en ligas de niños, jóvenes y veteranos por toda la costa norte. Y no solamente silba para cantar jugadas, sino que también es uno de los recursos de la Federación de Baloncesto local para laborar en el desarrollo de árbitros jóvenes.

También dirige pequeñines en Isabela, una ciudad amante del baloncesto a pesar de que aquí no existe actualmente un equipo del BSN. Y a la misma vez ayuda a los padres de los niños en el conocimiento del baloncesto, como lo han hecho aquí otras figuras como ‘Paquín’ Abreu y Omar González. Está devolviéndole a Puerto Rico lo que la liga superior le enseñó, porque como dice él “quien pita en Puerto Rico, pita en cualquier lado”.

“No vine aquí a pedir. Cualquier cosa que haga será de bien para mí. Me gustaría ayudar a los árbitros jóvenes para que sean los próximos Pucho (Figueroa), los próximos Tarrats, Villanueva (Carlos). Pero cualquier cosa que haga, va a salir bien”, señaló.

Bernhardt, ciertamente, se ha convertido en una figura muy querida en Isabela. El isabelino P.J. Susana así lo confirma.

“Ted es de gran ayuda. Es un super ‘plus’”, dijo Susana. “Nos enseña y nos ayuda. Le pregunto y él me dice. Me enseña a mejorarme. Es una persona que le puedo entregar los nenes y sé que va a estar ahí porque se entrega a la juventud. Aquí no tenemos muchos recursos. Así que, cuando hay un recurso como él, pues hay que pegársele”, dijo.

“Además, viniendo de Indiana, le gusta Isabela”, comentó Susana.

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